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2020: Nuevos propósitos para un año que empieza

propósitos

Hemos cambiado de año, hemos cambiado de década. Arranca 2020, una cifra redonda, que apetece estrenar. Y, como todo estreno, hay que hacerlo con ganas, ilusión y propósitos, grandes y pequeños.

Si eres de los que han podido disfrutar de unos días de vacaciones, habrás podido desconectar y coger con ganas este nuevo año. Si te has quedado trabajando o no has podido desconectar del todo, tómate un respiro, escápate un fin de semana para conectar con la naturaleza. No hay mejor forma de desconexión y reconexión.

Seas del grupo que seas, todos estrenamos agenda. Doce meses por delante. Y, antes de llenarlos de miles de tareas, tómate un tiempo para planificar tus objetivos, lo que te gustaría empezar, adónde quieres llegar y cómo crees que podrás conseguirlo, con qué herramientas.

Primero, no tengas miedo de afrontar nuevos retos, pero, eso sí, traza unos objetivos específicos, que sean concretos y precisos, que puedas nombrarlos, contarlos. Segundo, que esos objetivos se puedan medir, que puedas ir controlando los pequeños logros de manera concreta. También, en tercer lugar, que sean alcanzables. No te impongas objetivos a muy largo plazo porque puede generar frustración y que te olvides de ese objetivo. Tiene que ser un reto para ti. En cuarto lugar, es clave saber para qué quieres conseguir ese objetivo. Así ganarás en motivación. Y en quinto lugar, márcate un plazo para alcanzar ese objetivo. Una meta. Un final.

Un consejo, quizás más que planificar todo el año, empieza por el primer trimestre y pasa a la acción. Apúntate lo que quieres en un papel o utiliza una herramienta digital de consecución de tareas y objetivos, por ejemplo Asana, y ponte manos a la obra. Solo así conseguirás llegar un poco más lejos cada día, sin estresarte pero sin pararte. Solo necesitas querer mucho ese objetivo, mimarlo y dedicarle un poco de ti cada día. Y llegará un día en que formará parte de tu hábito y… objetivo cumplido 😉

¡Felices propósitos y feliz 2020!

 

El lenguaje corporal, una forma de comunicación que habla por sí sola

lenguaje corporal

No nos damos cuenta y nuestra comunicación corporal dice mucho de nosotros. Cómo nos movemos, cómo miramos, cómo nos expresamos con las manos, con la cara, forma parte del lenguaje corporal, incluso más explícito, a veces, que el verbal.

¿No os ha pasado que en una conversación alguien os está diciendo algo y su cuerpo o su cara muestra todo lo contrario? ¿O que, simplemente, lo que dice no es creíble con lo que muestra su cuerpo o su mirada? ¿A qué lenguaje creer? Para no crear contradicciones ni incongruencias, y para transmitir confianza, credibilidad y seguridad, es necesario que nuestro cuerpo acompañe lo que dice nuestra habla o que nuestra habla certifique lo que muestra nuestro cuerpo.

Entonces, ¿cómo conseguir una comunicación eficaz en nuestra vida, tanto personal como profesional? En primer lugar, con los ojos, con la mirada. Dice más de lo que creemos. Es importante practicar el contacto visual, mirar a los ojos a la otra persona indica confianza, seguridad, sinceridad, credibilidad. Segundo, con las manos. A veces no sabemos qué hacer con ellas. Pues bien, hay que utilizarlas para enfatizar los puntos importantes, no para jugar con bolígrafos, con anillos o demás porque distraen. Tercero, cuidando los gestos, que sean coherentes con lo que se dice. Es la manera de transmitir credibilidad.

Por último, las posturas, la posición del cuerpo dice mucho de nosotros. Si tenemos tendencia a ir cabizbajos, si sacamos pecho, si saludamos, si vamos de puntillas, etc. Todo, cada gesto, cada expresión, cada mirada y cada sonrisa o la falta de ella están lanzando mensajes sobre nosotros, nuestra manera de ser o de lo que pensamos en ese momento concreto. Así que intenta, en la medida de lo posible, que tus dos lenguajes estén conectados y así sonarás y transmitirás que eres una persona coherente, segura y de verdad.

El liderazgo transformacional como clave para el crecimiento empresarial

liderazgo

Cada vez son más las empresas que reconocen al talento humano como uno de los factores más importantes en la consecución de objetivos y la gestión del cambio. Estas empresas consiguen el éxito valorando a sus personas, con todos sus claroscuros, con todo su talento. Tienen claro que los grandes equipos están formados por grandes personas, y que el cambio solo es posible a través de ellas.

Así, cuando una empresa quiere un cambio, o necesita un cambio, una transformación, para poder adaptarse a las nuevas necesidades del mercado e innovar en su sector, necesita un líder capaz de transformarla. Un líder capaz de orientar al equipo, de sacar lo mejor de cada uno, de descubrir el talento personal, de guiarlo y orientarlo. Pero no un líder sin más. Lo que necesitan las empresas son líderes transformacionales.

¿Cómo es este líder transformacional?

Este líder es una persona que estimula la participación creativa de los empleados, que cree en las personas de su equipo y sabe cómo sacar el talento de cada uno. Es alguien que se preocupa por los demás, que es empático y establece vínculos con ellos. Otro de los rasgos es que motiva a su equipo, y lo hace de forma individual y global. Además, inspira a su equipo y es capaz de afrontar riesgos.

Como sabe que busca el cambio en la empresa, el líder también sabe que lo primero es provocarlo con su equipo, valorándolo e integrándolo en el proyecto. Solo así será posible el cambio en toda organización.

Kaizen, el método de mejora continua para aplicar a la vida

Kaizen

Kaizen significa mejorar cada día un poco más, no dejar pasar ni un día sin dar un paso adelante, por pequeño que parezca. Esa es la manera de lograr grandes cambios y llegar, poco a poco, a nuestra meta. Lo importante es avanzar, no dejar de intentarlo.

¿Y qué es el Kaizen? Su nombre surge de las palabras japonesas Kai y Zen y se refieren al cambio y a la mejora. Es un sistema que apuesta por el crecimiento continuo. Su metodología fue un éxito con marcas como Toyota, Honda o Sony, que revolucionaron sus sectores. Y es que el Kaizen trabaja para que tu proyecto sea mejor que ayer y peor que mañana. Y todo parte del compromiso… y de estos pasos: planear, hacer, comprobar y actuar. Primero, marcar un objetivo; segundo, establecer las acciones y ponerlas en marcha; tercero, analizar los resultados obtenidos; y cuarto, ajustar las acciones que cumplen los objetivos y estandarizarlas.

Esta filosofía se basa en dos pilares: hacer algo de forma constante y continua. Si cada día damos un pequeño paso para llegar a nuestro objetivo, cada día estaremos más cerca de lograrlo, y no nos sentiremos agobiados por no conseguirlo de una vez, porque alcanzar algo de una vez es poco probable.

Los beneficios de aplicarlo a nuestra vida son muchos: no va de grandes cambios, que generan resistencia, sino de pequeños pasos y de constancia, lo que nos acerca cada vez más a nuestro objetivo; si dividimos una gran tarea en pequeñas unidades, es más difícil caer en la procrastinación de dejarlo para otro momento; los resultados son visibles de forma rápida porque los pequeños cambios tienen un gran impacto en nuestra vida.

Así que márcate un objetivo y muérdelo un poco cada día, saboréalo cada momento y verás cómo poco a poco vas integrando ese proceso en tu vida. Deja que el hábito se vaya consolidando cada día, hasta que ya no puedas deshacerte de él. Fuera presión. Disfruta del proceso, es una forma de mejorar y de crecer. ¡Adelante!

5 consejos para volver de vacaciones con toda la energía

volver vacaciones

¿Acabas de volver de las vacaciones? ¿Ya te has levantado con el sonido del despertador? ¿Quieres mantener las pilas cargadas?

Hay quien vuelve de vacaciones unos días antes para aclimatarse al nuevo curso, aunque también hay quien apura hasta el último sorbo de descanso. Tanto si eres de los primeros como de los segundos, cambia la música de tu despertador. Estrena una nueva. Llena tu día de pequeños momentos, para mantener presentes esos días de relax. Vamos a darte cinco consejos para que esta vuelta sea más fluida y agradable:

  1. Tómatelo con calma. No quieras empezar deprisa con todo y apuntarte a mil cosas, tomate el tiempo para organizar tus tareas y enfocar tus esfuerzos en las prioridades. Los períodos de adaptación son mejores si vienen un poco pausados, incorporando nuevas tareas poco a poco. Sí, ya sabemos que a veces te esperan mil proyectos nuevos. Bueno, no te estreses atacándolos todos de una vez. ¡Planifica!
  2. Márcate metas. Todo nuevo inicio es un momento ideal para evaluar tus objetivos actuales y marcarte nuevas metas. Empieza con una lista de lo que vas a querer hacer este año, lo que sí y lo que no. Piensa en lo que hacías y quieres seguir haciendo (pegatina verde) y en lo que te gustaría olvidar y dejar atrás (pegatina roja). Seguro hay cosas con las que tendrás que seguir, pero intenta que la mayoría verde gane a la roja 😉
  3. No olvides tu tiempo libre, aprovéchalo. Estudiar algo nuevo, pintar un cuadro, escribir un libro, algo que siempre has querido hacer y lo has ido dejando. Inténtalo. Busca un momento cada día para empezar ese puzle, para cumplir poco a poco con ese proyecto que te ilusiona.
  4. Haz cada día algo para ti. Busca ese momento de placer diario, por pequeño que sea. Un café con los compañeros de trabajo, o con un amigo, una cena entre semana para recordarnos que aún es verano, un baño en el mar, si te pilla cerca, o apreciar el atardecer. Aprovecha ahora que el día aún se estira un poco más.
  5. Cuídate. Come bien, haz ejercicio, medita. Así ayudarás a evitar los pensamientos negativos y valorarás mejor todo lo positivo que tiene la vuelta a la rutina.

Y es que tener una rutina equilibra la mente y puede ser muy bueno para la salud, solo falta que la vayas rellenando de esos pequeños placeres diarios. Así que, ¡feliz vuelta!

La importancia de desconectar en vacaciones

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¿Correo electrónico? ¿Mensajes? ¿Whatsapps? ¿Instagram? ¿Linkedin? ¿Twitter? ¿Webs de noticias? ¿Cuánto tiempo les dedicas cada día? Vivimos rodeados de información, bombardeados por cantidad de inputs, asediados por mensajes, imágenes, noticias, verdaderas y falsas. Y el trabajo. Y la familia. Y los amigos. Y sí, también… las vacaciones. Todo nos puede producir estrés, incluso las vacaciones, sí.

Para algunos ya han empezado, para otros están a la vuelta de la esquina. Para todos, seas de los que tienes vacaciones o descanses unos pocos días, lo importante es desconectar, resetear, evadirse. Difícil en estos tiempos, sí. Pero no imposible.

Y no se trata de añadir estrés al propio estrés, sino de saber disfrutar del momento presente, saber parar, conectar con uno mismo y tomar consciencia del aquí y del ahora, algo que sirve tanto para el día a día como para las vacaciones, y que no siempre conseguimos. Vivimos pensando en el pasado y esperando ese momento futuro, pero ¿y el presente, qué pasa con él?

Para empezar unas buenas, y merecidas, vacaciones es recomendable planificar esa desconexión, planear un cambio de rutina, te quedes o no en el sitio habitual en el que vives. Además, para lograr una buena desconexión, es importante dejar el trabajo cerrado y no pensar en él durante esos días, consultar el correo muy poco o casi nada, dedicar el tiempo a hacer cosas nuevas, practicar algún deporte distinto del habitual, compartir momentos con amigos y familia, reflexionar sobre nosotros mismos. En definitiva, dedicarnos a nosotros y a nuestro bienestar. Y es importante para volver con energía, para sentir ese parón, para recuperarnos tanto física como mentalmente.

Así que deseamos que desconectéis estas vacaciones 😉 ¡Feliz verano a tod@s!

¿Cómo controlar el estrés laboral?

estrés

El estrés es la segunda causa de baja laboral en la Unión Europea.

Un 28% de los trabajadores europeos padece algún tipo de estrés laboral.

¿Y qué es el estrés? Es una reacción emocional, cognitiva, fisiológica y del comportamiento ante ciertos aspectos adversos del entorno.

El estrés es una palabra cada vez más utilizada por todos y sentida por todos. Horarios, responsabilidades, conciliaciones, prisas y poco tiempo afectan nuestra vida diaria, tanto la profesional como la personal.

Si bien es verdad que un poco de estrés nos mantiene en alerta y activos, tiene que ser en un nivel moderado, el justo para permitirnos responder a nuestras necesidades y exigencias del entorno.

Así, podemos diferenciar entre un estrés positivo y un estrés negativo. El primero nos hace estar en alerta, nos ayuda a enfrentarnos a situaciones difíciles, nos mantiene activos. El segundo nos puede provocar algún tipo de disfunción.

¿Y cómo prevenirlo?

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud Laboral de Estados Unidos establece medidas preventivas en los lugares de trabajo, tales como:

– Horario de trabajo: que sea estable.

– Participación: que los empleados puedan aportar ideas en la toma de decisiones que afecten a su trabajo.

– Cargas de trabajo: establecer las funciones, tareas y  responsabilidades de cada uno de los trabajadores para evitar la ambigüedad.

– Entorno social: crear oportunidades para la interacción social.

– Desarrollo de carrera: fomentar un plan de desarrollo de carrera profesional.

Y si esto no lo podemos cambiar porque no depende de nosotros, ¿qué podemos hacer? localizar qué nos genera estrés y cómo reaccionamos, aprender a delegar y a desconectar, fijar límites claros entre la vida profesional y la personal, y practicar ejercicio, entre otros. Porque, al final, hablamos de nuestra salud y nosotros somos los máximos responsables de ella.

Mantener la motivación en el trabajo y no morir en el intento

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Que el bienestar laboral y el rendimiento profesional van unidos, es algo conocido por todos. Que hay que ir al trabajo motivado desde casa, en la medida de lo posible, también. Que a veces cuesta, pues también. Y es que la motivación es importante para todo lo que hacemos en la vida y, claro está, para la empresa por la que trabajamos sobre todo, porque de nuestro rendimiento depende su crecimiento, entre otras cosas.

Y, ¿cómo generar un ambiente de motivación en el trabajo? Y, sobre todo, ¿cómo mantener esa motivación?

Son preguntas clave a la hora de querer hacer un cambio desde la organización o desde la propia persona. Dentro de la empresa, es importante que los empleados se sientan productivos en su lugar de trabajo, felicitarles cuando algo salga bien, ser constructivos cuando no salga tan bien, hacerles sentir que son útiles, dándoles tareas y responsabilidades, demostrarles que tienes un plan de carrera para ellos, ofrecer pequeños detalles de vez en cuando, organizar cursos de formación, darles responsabilidad, crear un ambiente laboral cálido y confortable, entre otros.

Como individuo, algunas pautas que uno puede seguir para sentirse motivado son: marcar unos objetivos alcanzables, no caer en la queja constante, cuidar la relación con los compañeros de trabajo, felicitarse a uno mismo y valorarse, no asustarse ante los cambios que estén por venir y, sobre todo, mostrar una actitud optimista y positiva.

Con todo, la motivación es clave para desarrollar una carrera profesional, tanto para uno mismo como para la empresa donde desempeñe su carrera, pues al final, como todo en la vida, es cuestión de actitud. Y las ganas de comerse el mundo son un buen empuje para conseguir las metas y objetivos que cada uno tiene. Que el entorno puede no ser el más favorable, que el trabajo a veces no es el deseado, que el jefe no es estupendo, son puntos con los que se debe lidiar cada día, pero si lo hacemos con una actitud positiva, ya estamos más cerca de conseguir el cambio, primero en nosotros mismos, después en el entorno profesional.

El Big Data optimiza la gestión en el área de los Recursos Humanos

Big Data

El Big Data, también conocido como macro datos, es el gran volumen de datos que una empresa genera cada día. Se utiliza para obtener datos que lleven a mejores decisiones y acciones estratégicas y, como en todo, lo importante es qué se hace con esos datos.

En Recursos Humanos, el Big Data ofrece muchas ventajas porque puede estudiar y predecir el comportamiento de los empleados, realizar estudios predictivos referidos al desempeño, rotación, absentismo, etc., así como crear correlaciones profundas entre los datos y mejorar la eficiencia del negocio. En el área de los Recursos Humanos, pues, los números se convierten en personas. Y los directivos pueden tomar mejores decisiones teniendo en cuenta los datos.

Otro aspecto importante es el análisis de esos datos. Puntos a tener en cuenta son: identificar qué datos son necesarios para la estrategia de recursos humanos; recopilar todos los datos en una misma interfaz de usuario; hacerlo simple y fácil para agilizar el proceso, no entorpecerlo.

Algunas ventajas que los macro datos pueden ofrecer para el departamento de RRHH son, por ejemplo, obtener una visión de cómo trabajan los equipos; poder detectar el nivel de satisfacción de los empleados; detectar talento; ofrecer formación según competencias; conocer la demanda de un perfil; detectar las necesidades de la empresa, entre otras.

Así, el personal de Recursos Humanos puede dedicar un mayor tiempo a gestionar el talento y no tanto a tareas administrativas. Al fin y al cabo, sacar partido de los datos es invertir en conocimiento y en una mejor estrategia para la empresa.

Las tendencias de Recursos Humanos en 2019

Situar a los empleados en el centro de la organización, nuevos procesos de gestión del cambio que los involucran, nuevos formatos de comunicación, la obtención de datos que impacten en el negocio y configurar entornos de trabajo con valores claros son las grandes tendencias de Recursos Humanos para este 2019, según el análisis realizado por Top Employers Institute entre las 1.300 compañías certificadas en 115 países y las 94 que lo son en España.

En primer lugar, la mayoría de las iniciativas sitúan a los empleados en el centro de la organización, y se consolidaran durante el 2019. Las empresas trabajarán para detectar los momentos vitales decisivos para ellos y crearles así experiencias que potencien su compromiso y les enamoren. Dentro de estas iniciativas, tendrán más protagonismo aquellas más enfocadas al bienestar, pues se sitúan claramente como una prioridad estratégica. Además, las practicas de flexibilidad, espacios versátiles en oficinas, teletrabajo, entre otras, se intensificarán.

Seguidamente, la comunicación emocional con formatos innovadores será importante para dejar huella en los empleados. Ellos mismos serán los protagonistas de los mensajes, que serán creativos y segmentados para todos los perfiles de empleados, que se transmite por canales con app o redes sociales internas.  Del mismo modo, implicar a los empleados en todos los niveles de la organización para que las ideas fluyan y se alcancen así los resultados deseados.

Finalmente, crear entornos de trabajo que tengan un sentido claro para los empleados será clave, sobre todo para atraer y comprometer a las generaciones más jóvenes. Muchas empresas han incrementado sus presupuestos para RSC más de un 40% en los últimos años y será una tendencia in crescendo. Las actividades de RSC enorgullecen a los empleados que participan en ellas, contribuyen a mejorar la reputación de las empresas en las comunidades en las que operan y potencian su employer branding.

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